Evolución del lavado a mano hacia la lavadora

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evolución del lavado

El caso del Lavadero de Fuen de Saila en Plan

 

Es interesante saber como ha sido la evolución del lavado a mano hasta la lavadora que hoy conocemos, donde gracias a la tecnología las tareas del hogar son más rápidas y eficientes.

El uso de este lavadero, que se utilizó hasta la llegada del agua corriente a las casas, se alternaba en el lavado de la ropa con el propio río Zinqueta, a donde se acudía en verano, cuando el agua venía menos fría.

El lavadero, originalmente construido en piedra y bajo techado de madera, tenía una pila corrida y un lavadero pequeño que se encontraba fuera del techado. En él podían lavar entre ocho y diez mujeres, colocadas de espaldas al camino.

La relevancia social del lavadero

El lavado de las prendas era una labor penosa que requería un gran esfuerzo físico en el traslado de las ropas en las canastas, además se necesitaba mucho tiempo en las tareas del lavado, aclarado y secado, siendo necesario llevarse la comida al lavadero.

En algunos casos, constituía un aporte a la economía familiar, al lavar la ropa de otras casas.

El lavadero era un lugar exclusivo de la mujer, donde charlar, intercambiar opiniones o ponerse al día de los sucesos del pueblo y del entorno, lejos de la intervención masculina.

La acción de lavar la colada

Hacer la colada proviene, del latín ‘colare’, que significa blanquear la ropa después de lavada, metiéndole en lejía caliente.

La colada que hacían nuestras madres y abuelas en Plan era algo diferente, ya que en ella se limpiaba y blanqueaba mediante un laborioso sistema a base de cenizas y agua hirviendo.

Las prendas que podían ser lavadas con este proceso eran sobre todo las de cáñamo y lana, mientras las ropas más delicadas, de lino, hilo, o seda, que aun siendo escasas se lucían en fiestas, bodas y otros acontecimientos sociales, se podían estropear por el efecto de la lejía de las cenizas.

¿Cómo se lavaban las prendas finas?

La ropa se ponía a remojo la noche anterior, lavándose al día siguiente sobre la losa del lavadero sobre la tabla, una madera ahuecada que iba a acompañada de un banque para poder arrodillarse y no mojarse.

El jabón se hacía en casa, con restos de grasa, mantecas o aceites, a los que se añadían sosa y agua hasta formar una pasta que moldeaban en forma de taco, o canto, como se denominaba en la zona. Para el restregado de la ropa se utilizaba la propia piedra del lavadero o la tabla.

Para blanquear y desinfectar la ropa se usaba agua caliente que se vertía sobre las cenizas del hogar depositados sobre un paño de cáñamo, que se ponía a modo de tapa sobre el ruscadé de madera o cinz, en el cual se había introducido la ropa previamente. Esta agua se usaba varias veces, reaprovechándose como, lejía para el lavado de otras prendas, e incluso, según cuentan, para el lavado del pelo.

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Tabla para lavar la ropa

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Canasto de mimbre o cinz para transportar la ropa

Ruscadé de cinz-evolución del lavado

Ruscadé de cinz

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Banqué donde se apoyaban las rodillas

Ruscadé-evolución del lavado

Ruscadé de madera

Evolución del lavado hasta la Lavadora actual

evolución de la lavadora

fuente img: smart home

Categorías: eco-verde

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